Herido está don Tristán
de una muy mala lanzada;
diérasela el rey, su tío,
con una lanza herbolada.
El hierro tiene en el cuerpo,
de fuera le tiembla es asta.
Tan malo está don Tristán
que a Dios quiere dar el alma
Valo a ver la reina Iseo
la su linda enamorada,
cubierta de paño negro
que de luto se llamaba.
Viéndole tan mal parado,
dice así la trista dama:
-Quin os hirió, don Tristán
heridas tenga de rabias,
y que no halle maestro
que sopiese sanarlas.
Tanto están de boca en boca
como una misa rezada;
llora el uno, llora el otro,
toda la cama se baña;
el que de ellos sale
una azucena regaba;
toda mujer que la bebe
luego se siente preñada.
Así hice yo, mezquina,
por la mi ventura mala.
(Romancero viejo)






Estos romances me recuerdan a mi infancia,cuando en los Grupos, medaba clases Doña Pepita, y leíamos romances en voz alta… hace mil años de todo aquello.
Un beso