Cuentos y poesía en Alburquerque (Cap.2)


Silvia abriendo la sesión matinal del sábado en la puerta de Valencia                  Para la jornada del sábado teníamos programadas cuatro  sesiones en escenarios fijos que iban a ser dos en la puerta de Valencia, una por la mañana y otra por la tarde, además de otra también por la tarde en Balanus y para cerrar ya por la noche la velada poética en el corral de los cuentos. Estaba previsto también que se contaran cuentos de forma aleatoria en el corral pero por causas ajenas a los narradores no se llevaron a cabo y no se cumplió en cierto modo el programa tal como lo habíamos diseñado.

Empezaba la mañana del sábado como todos los días anteriores, con calor y el primer encuentro con el público estaba programado para las 11’30 horas. Poca gente había hecho acto de presencia en Alburquerque a esas horas de la mañana pero poco a poco fueron llegando y al final se dio un ambiente que como en la tarde del viernes también resultó ser mágico. Me encontré en la puerta con mi compañera de contada que iba a ser Silvia la maravillosa cuentacuentos venida desde tierras cántabras.

Conociendo el festival durante tantos años y además en este caso yo repetía contada en el mismo lugar y hora que lo había hecho dos años antes, por lo que presentía que el público mayoritario a esas horas iba a ser mayoritariamente infantil por lo que enseguida y casi sin hablarlo con anterioridad adaptamos nuestro repertorio para cuentos infantiles pero que luego te das cuenta que estos cuentos también enganchan al público adulto, o como se ha dado en llamar público familiar. Al cabo de poco tiempo el recinto de la puerta y sus escaleras se poblaron de menudas personas y sus acompañantes que nos hicieron vivir a los dos momentos inolvidables.

Para mi primer cuento me hice acompañar como tantas veces de Getulio que es un duendecillo que tiene su conflicto de personalidad por ser de un color diferente al de los demás pobladores de su aldea. Inmediatamente inica una aventura para solucionar el problema que le causa su color.

Getulio y yo ante la atenta mirada de un peque.

 Nos alternamos en las actuaciones para que al final Silvia como invitada cerrara una sesión en la que el público se integro en la interpretación de cuentos y canciones ya casi solapándose con el siguiente acto que era la boda medieval y que iba a celebrarse en las inmediaciones.

Posteriormente nos dirigimos ya cada uno a su aire hacia las calles de la villa adentro para disfrutar del ambiente de las mismas y por las que yo conté unos cuantos cuentos a pie de calle no prodigándome tanto como el año pasado al haber perdido una diadema del micro inalambrico y por tanto no contar con la ayuda del amplificador que suelo llevar en el interior del saco y todo esto junto con la música ambiental de las calles al final da como resultado la afonía perfecta.

A mediodía quedamos a comer todos los narradores, narradoras y acompañantes juntos en la casa donde se alojaba el grueso de la expedición foránea. Buen ambiente en la comida y la que casi se nos pasó como un plis plas y nos dieron las seis que era la hora que teníamos programada para contar en “Balanus” y en la que contaba junto ese hombre de la gran voz: Juanan el cuentacuentos venido de Tarrasa. A las seis y media empezamos a soltar nuestros cuentos con poca gente al principio y buen aforo según fue pasando la sesión. Otra vez el inconveniente de contar en los bares y más aún cuando es un sitio donde la gente no tiene costumbre de escuchar cuentos. Ruido infernal en la parte exterior a salón que cesó cuando se fue vaciando de gente.  Fue un placer contar con el hombre del sombrero y sobre todo oir su voz y fue un placer contar otra vez entre amigos, pues allí estaban presentes  muchos de l@s de siempre y otros que hacía tiempo no coincidíamos.

Un buen momento de la comida del sábado.Una hora más tarde comenzaría la que iba a ser la última de las sesiones en la puerta de Valencia, la programada a las 19’30 horas y en la que después de unos ajustes en cuanto al cartel incial contaron en la misma Elena Chiara, Chodo Marthïn y Laura Peiskol, estos dos últimos compañeros de “La Trupé cuentacuentos” y que habían llegado también desde Madrid. Laura lo había hecho la noche antes y Chodo llegó en la mañana del sábado y regresó a la capital esa misma noche por sus diferentes compromisos. Por lo que también desde este medio quiero resaltar el esfuerzo que muchas veces hacen los que aman su arte como para no reparar en horas ni kilómetros para llegar hasta allí donde desarrollarlo, algo incomprensible para mucha gente que piensan solo en hacer algo siempre que les reporte beneficio y que igualmente solo pueden ver el comportamiento de los demás bajo su punto de vista, es decir: que los demás hacen lo mismo que ellos harían.

La sesión del sábado por la tarde era toda una incógnita ya que siempre he resaltado que la tarde de los sábados durante el medieval siempre quedaba un poco huérfana de actos para muchas personas que se han desplazado durante todo el día a Alburquerque y desde mediodía hasta la noche que empiezan los actos en el palenque y que deambulan durante la tarde un poco perdidos en el aburrimiento.

Nacho durante su intervención en la puerta de Valencia.Al llegar a la puerta y debido la tardanza que ocasionó el casi solapamiento de la sesión que habíamos realizado en Balanus con esta, se encontraba ya avanzada por lo que no pude ver contar a Laura pero si a Elena Chiara y a Nacho. Mi sorpresa fue que también esa tarde la puerta de Valencia se encontraba bastante concurrida de público y disfrutaron con una contada predominantemente de adultos ya que era el público mayoritario en esos momentos.

Posteriormente nos trasladamos al corral de los cuentos donde Mariola del Pozo y Zara Hasnaoui poeta de la generación de amigos saharauis recitaron poemas y nos trajeron palabras del desierto, de sus vientos, dunas que abrazan y protegen las flores que allí moran.  Anuska Salgado la narradora más joven del encuentro nos dejó un bello cuento y cerraron el evento otros dos o tres más que se animaron a contar. El cansancio y otras circunstancias hacían mella ya a esas horas y al final nos dispersamos por los actos del festival para luego juntarnos a cenar y todavía contar un par de cuentos en cá Maripili, despedidas, besos y abrazos de los que partíamos el domingo para otros lugares y sobre todo entre los narradores un hasta pronto porque seguro que volveremos a encontrarnos en otras como esta.

Zara Hasnaoui durante su intervención en el corral de los cuentos.Una vez finalizado el encuentro y con el pasar de los días llega el momento de resumir lo acontecido y de la mejor manera posible plasmarlo en una crónica para contaros nuestras vivencias. Lo mejor de todo sin duda las relaciones humanas con un grupo de gente que tiene mucho en común contigo, que comparten gustos por lo mismo que son los cuentos. También espacio para la autocrítica y es que hay algo que me ronda la cabeza desde entonces y es que hay ciertos lugares que no son los idóneos para narrar. El espacio ideal para ello es aquel en el que la gente que acude va concretamente a escuchar cuentos como es el caso de la puerta de Valencia. Los cuentos no son chistes aúnque alguno de ellos sean un tanto graciosos y los puede haber de estos y otros más profundos por lo que  el público que acude a un bar y que pasaba por allí pues a veces le apetece oir y en la mayoría las veces van a lo suyo que es hablar con el de al lado y que se quede ahí si incluso no son impertinentes. La implicación del narrador se da por descontado, siempre le apetece que le escuchen, la del comerciante no tanto mas si no se tiene claro que se organiza. Tengo claro que si se repite esta iniciativa desde luego tiene que tener una organización menos improvisada y previamente consultada para tener un apoyo suficiente sin tener sobresaltos o desengaños. Un espacio principal en el que el protagonista sea el cuento y otros secundarios en el que los implicados lo esten con todas las consecuencias pero que sepan que organizan una sesión de cuentos, no de chistes de leperos.

Pero bueno, una vez dicho esto prefiero quedarme con lo bueno, con las buenas sensaciones que a mi siempre me produce conocer personas y estrechar aún más los lazos con las que ya conozco. Con las “marioladas” y sus rebautizamientos ya que no se cortó un pelo ella para llamarme en público “Manu Tenorio” que luego completó con su “Rodolfo Mezquita”, vamos que como presentadora de eventos a ver si la fichan para sustituir a “la Milá” en gran hermano… Me quedo con la imágen de “Zapo” jugando a la rayuela con la piedra que no hacía más que soltar en el umbral de la puerta y empujarla con el hocico hacia adentro para invitarnos a que le lanzaramos la piedra al corral para salir a buscarla rápidamente.

Desde este sitio el agradecimiento especialmente a los participante que hicieron muchos kilómetros para estar allí, al público siempre respetable, a quienes no pudieron asistir pero su intención tuvieron, a los colaboradores que estuvieron ahí, a quienes nos apoyan sobre las personas mas cercanas que son las que nos aguantan y quienes muchas veces robamos gran parte de su tiempo y a vosotros lectores por leer este blog que también estáis ahí. Para terminar os dejo en la parte inferior de este artículo una galería de imágenes del evento por si le queréis echar un vistazo y descargaros alguna foto.

Galería de imágenes:

Encuentro narradores Alburquerque
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7 pensamientos en “Cuentos y poesía en Alburquerque (Cap.2)

  1. Lolo me parece realmente increible la pasión, las ganas, el realismo, la creatividad y el gusto que le pones en principio a tu afición pero que muy pronto será tu profesión, si no lo es ya. Todo lo que hagas en este sentido seguro que aumentará tu entorno, tus amistades y tu crecimiento profesional…………….Abrazo y cuidate Manu Alburquerque

    Lord de Castilla

  2. Manu, el esfuerzo que dices dedicamos la gente al leer, no es nada comparado con lo que haceis vosotros. La verdad
    es que os lo currais un monton.
    Dales un abrazo de mi parte a la gente que colabora contigo aunque no la conozco pero se lo merecen, y como no para ti y tu inseparable GETULIOOOOOOOOOOOOO, un besazo muy fuerte.

    Margari

  3. Es un placer leer y recordar los momentos vividos; gracias por la orgnización, el encuentro y por mantener viva la magia.
    Seguiremos luchando por llevar nuestras historias a todas partes y porque la gente valore lo que hacemos.
    besos y abrazos

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