Los extremeños somos así:


Hace algún tiempo encontre o me vino por estas cosas de los correos que te mandan tus contactos de correo-e, uno que me hizo especial gracia. Nos define a los extremeños de una forma graciosa y sin ánimo de faltar, cosa que hoy en día es de alabar. Pero dentro de él lo que especialmente más gracia me hizo en el momento de leerlo, fue la coletilla final emulando a las muchas cadenas que circulan por la red. Por lo que podríamos decir tranquilamente que los extremeños somos así:

–         Un extremeño no se cae, se pega: Una costalá.

–         Un extremeño no dice hola, te dice: ¡HEEEEY!

–         Un extremeño no se desviste, no: Se empelota.

–         Un extremeño no dice “oye tú”, dice: “Chaacho” o “aachaa”.

–         Un extremeño no se enamora, se pone: Berraco.

–         Un extremeño no trata de convencerte ni “te da la vara”, se pone: Mu cansino.

–         Un extremeño no te dice “mira”, Te dice: ¡Cuchaaa!

–         Un extremeño nunca te dice “NO”, te dirá: “Si, por los cojoneh”

–         Un extremeño nunca se agacha, hace: El amago.

–         Un extremeño no te llama la atención, te dice: ¿Ande vas?

–         Un extremeño no tiene amantes, tiene: Mozas.

–         Un extremeño no te pide que lo lleves, te pide que lo acerques.

–         Un extremeño no se impresiona, dice: ¡La virgen!

–         Un extremeño no tiene lumbalgia, está desriñonao.

–         Un extremeño no hace recados, hace: Mandáos.

–         Un extremeño no es un gandul, es: ¡Un cacho perroooo!

–         Un extremeño no pierde el tiempo, está: Vagando o haciendo el barro.

–         Un extremeño no te dirá que estás equivocado, te dice: “Te paece queee” o “amos anda”.

–         Un extremeño no te dice que estás flaco, te dice que estás “escuchumizáo” o “hecho un jilaillo”.

–         Un extremeño no se enfada, se encojona.

–         Un extremeño no está gordo, está: lustroso o cebáo o canchalón o como una cebolla.

–         Un extremeño no te dice “vete”, te dirá: “juye de aquí”.

–         Un extremeño no se duerme, se queda traspuesto.

–         Un extremeño no se estira, se estiranta.

–         Un extremeño no se va, sale “jarreando”.

–         Un extremeño no te dice pesado, te dirá: “sosca” o  “mosca cojonera”.

 

Si no copias esto a todas las personas que creas que están orgullosas de ser extremeñas, no volverás a probar las migas, ni el secreto, ni la torta, ni el buche, ni las perrunillas, ni un buen frite, y las cañas que te tomes no estarán frías y no te pondrán pincho. Además apañarás aceitunas 5 o 6 meses al año a destajo y sin echarte el cigarrino ni ná… y el resto del año trabajarás con el tomate de igual manera.

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