Algunos hombres buenos.


En un día un tanto extraño en cuanto a sensaciones, por un lado la alegría por el rescate con éxito de los 33 mineros chilenos atrapados en el interior de una mina y por otro las pérdidas del excelente actor de reparto Manuel Alexandre y el que fuera mítico futbolista del Atletico de Madrid: Juan Carlos Arteche.

Para ilustrar este artículo he adjuntado una imagen en la que aparecen disputando un clásico Madrid-Atleti, Vicente del Bosque y el mencionado Arteche. Es curioso, pero entre las diferentes manifestaciones que oyes a través de los medios de las personas y familiares que conocieron en primera persona al central cántabro, me ha emocionado escuchar a una de las hijas del jugador hablar sobre las últimas palabras de su padre. Les dijo sobre todo, que fueran buenas personas. Que simples y que sencillas palabras pero cuanto recogen. Ser buena persona, tan solo eso es lo que les ha pedido el bueno de Arteche a sus hijas, algo que comparto con él que seguramente serían muchas más pero no la principal que es la afición por unos colores, él por su Atleti y yo por mi Madrid.

Sobre la fotografía que he insertado en el post, podría decir que ellos dos son quizás para mi, la imagen más representativa de la generación de futbolistas que casi crecieron conmigo. Desde 1972 que fue la fecha en la que empecé a ser consciente de lo que era el fútbol, muchos de ellos formaron parte de los distintos álbumes que coleccioné desde chico. Un Real Madrid que nunca ganaba la copa de Europa pero que casi siempre ganaba la liga con jugadores de casta  adornados  por un viril bigote que era la identidad de los hombres de esa generación. En la foto los dos lucen varoniles mostachos que acrecientan a la vez la imagen de hombres fuertes y rudos pero en ellos dos sus rostros denotan otra cosa, otro semblante que para mi es el de la nobleza.

Juan Carlos Arteche fue ya más contemporáneo en cuanto a edad pues coincidieron en una etapa en la que Del Bosque se encontraba en el final de su carrera como jugador y todavía a mucho tiempo de su espectacular etapa de éxitos como entrenador del Real Madrid primero y como seleccionador nacional después. Arteche fue más de los 80 que de los 70 y a mi en esa época me pilló en los años en que se disfrutan más de las pasiones: los veintitantos.

Pero no quiero yo centrarme en las loas deportivas de este jugador, para eso están ya los periodistas. Yo quiero opinar sobre su semblante como persona. “Buena gente” sería como yo los calificaría a los dos. De Vicente hoy en día es fácil hablar, lo ha ganado todo y cualquiera se puede hartar de escribir sobre él que es lo que cabe esperar. De Arteche yo tengo que decir que fue ese jugador del equipo contrario que no sabes por qué, pero que te cae bien. Tengo que decir también que aunque del Madrid, yo no tengo especial fobia por el Atleti, es más, siempre me ha caído bien. Me gustaban aquellos derbis clásicos de mitad de los 70 y principios de los 80 en los que alguna vez que otra nos “pintaban la cara”, ganaban ligas, tenían a Leal que con su antebrazo escayolado lanzaba las faltas como un demonio sin ser un CR7…

Él ha pedido a sus hijas que sean buenas personas y que cuiden de su madre, que sencilla y que gran petición. Ser buena persona, que simple, ser tan solo eso que poquito cuesta y que difícil es a veces serlo. Hoy en día que lo que prima por encima de todo es la competitividad, el ser más, llegar más lejos, saber más de todo que nadie, tener un curriculum atestado de masters o mediomasters escritos en “guachi-guachi” que viste que no veas… Ser buena persona en este ámbito para una gran mayoría es ser tontos o algo así. Te las dan todas en el mismo carrillo. Que poquito cuesta pero cuan difícil es ser buena persona en un mundo rodeado de información en la que lo que prima es el ser vulgar, despellejar en público, vender las miserias de tu vida por un puñado de euros y además con suerte hasta puedes ser nombrado “príncipe del pueblo” o su homónima en femenino. Hasta es posible que si te presentaras a unas elecciones, tuvieras el número de votos suficiente como para influir en los designios políticos del país. En medio de todo esto, el bueno de Juan Carlos le pide a sus hijas que sean buenas personas, tan solo eso…

No quiero extenderme más en esto, tan solo un motivo para reflexionar sobre la forma de vivir y que en el fondo comparto con él, la idealidad de vivir como una buena persona. Puede ser que a veces de manera inconsciente uno puede hacer el mal a alguien y no darse cuenta de ello, pero para eso está el pedir perdón, al igual que perdonar cuando te han hecho daño pues igualmente lo han podido hacer de manera inconsciente o no, pero me da igual. De pensar aquello de: “Si dicen que dizan, mientras no hazan…” Yo quiero pensar que “to er mundo es güeno”… ¿Por qué no? Soy más feliz así, más tonto… a lo mejor, pero más feliz, me da lo mismo.

Espero Juan Carlos que cuando te juntes por ahí arriba, si es que hay algo… con la buena gente que “se nos ha ido diendo”  disfrutéis de vuestra buena compañía, podréis jugar un partidito con muchos colegas que también se han ido, unas risas con los merengones y colchoneros que seguramente continuarán con sus piques, sus chistes y chascarrillos… Ahí estará mi tío Luis, atlético de siempre, extremeño y carabanchelero y sobre todo un cachondo mental que te hará soltar más de una risa. Y sobre todo sigue dando ese buen consejo: Ser buenas personas.

Descansa en paz… ¡Peaso de Central!

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