AL CASTILLO DE ALBURQUERQUE


¡Yo también quiero ir! Se escucha la voz de una niña.

Otra vez esa pequeñaja de pelo moreno y ojos vivos, se quiere unir a esa simpática  pandilla.

Ellos quieren escabullirse de ella, pero entre juegos y escondites los logra alcanzar, y comienza otra aventura.

Allá van los cinco, como conquistadores a su castillo.

Suben piedras, bajan zarzales, llegan a su paraíso, a esos naturales toboganes.

Batallas de piedras, y en sus mentes infantiles, ellos se creen gladiadores del pasado, sin pensar en un futuro que está por venir.

Subirán a la torre, conquistaran lo ya conquistado.

Con sus ojos pondrán su propia bandera en todo lo alto.

Juegos infantiles, juegos que volaron.

Creció la princesa de ese castillo, crecieron los gladiadores, se fueron los sueños infantiles, pero no las ilusiones.

Aún queda ese tobogán para seña de aquel tiempo.

Se fueron aquellos años, pero nunca se irá el recuerdo.

 

Marisa Casares Moreno.

 

NOTA: Marisa es una amiga de muchos años en Madrid que supo de mis andanzas infantiles y juveniles en Alburquerque. Ella llegó a visitar el pueblo en alguna ocasión ya que su madre es natural de Valencia de Alcántara, pueblo por cierto de mi padre y escribió estas lineas allá por 1981. Cierto día me las remitió y tal como le prometí (perdón por la tardanza), las publico en el blog.

 

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