LOS PAPELINOS DE COLORES Y EL CICLÓN MÁGICO…


Yo estuve allí…

El pasado 29 de agosto se cumplieron 20 años de aquello. Con el subtitulo de principio de post quedaría bien definida esta vivencia. Parafraseando a Serrat, bien diría aquello de: “Fa vint anys que tinc trenta anys”… Hace unos días, el periódico “Hoy” publicó un artículo recordando el famoso concierto de la banda británica “Dire Straits” en Cáceres. Fue el sábado 29 de agosto de 1992, dentro de la tremenda vorágine de actos y fastos que se llevaron en este pais durante ese año. Expo 92, Barcelona 92, Extremadura Enclave 92, etc. etc. Toda aquella explosión de alegría colectiva que meses mas tarde desembocó en la tremenda depresión que causó la crisis del 93. Para aquel entonces residía yo en Plasencia (Cáceres) y había agotado el divino tesoro de los ventitantos, aunque luego vino otro tesorazo de los taintantos. Salieron a la venta las entradas a primeros de mayo, con lo que éste que suscribe, el día 4 de mayo ya tenía dos entradas en su poder para cuando llegara el momento, hacer uso y disfrute de una de ellas y otra para cualquier persona que en esos días pudiera acompañarme. Como ya digo, el año 92 estuvo plagado de incidencias de uno y otro tipo en mi vida. Una de ellas fue que para el mes de junio, concretamente durante los días en que transcurría la feria de la ciudad, me comunicaron por sorpresa que tenía que desplazarme a trabajar durante 70 días a Sevilla con motivo de la Expo 92. Por lo que iba a estar fuera de mi domicilio desde el 11 de junio hasta el 20 de agosto. De todas maneras me iba a dar tiempo a llegar para asistir al concierto por lo que no tendría que variar mis planes de cara a esas fechas, pero a su vez pensé que tanto tiempo con las entradas en la cartera y de cara a los avatares que me pudieran suceder en ese tiempo, lo mejor sería dejar las entradas guardadas en mi casa hasta mi regreso de Sevilla, reduciendo así de esa manera las posibilidades de extraviarlas. El preciado tesoro debía ser guardado en el lugar más oculto de mi casa, no fuera a ser que a los “cacos” se les ocurriera entrar en mi humilde morada y lejos de llevarse la tele, el equipo de música y otros enseres que pudieran ser de valor, se les ocurriera encontrar las entradas del concierto de los “Dire Straits” y se las llevaran. Me importaba más en aquel momento esos dos trozos de papel que todo lo que pudiera tener de valor en mi casa. Encontrado el lugar seguro para esconder el tesoro, debajo de las mantas de invierno que se encontraban en un pequeño trastero detrás de una puerta de una de las habitaciones, quedaron a salvaguarda de los “cacos” que para qué, pensé yo, iban a mirar debajo de unas mantas que se veía que eran mantas simplemente…

En aquellos tiempos mi madre contaba con veinte años menos. Había sido toda su vida una mujer muy activa y trabajadora, tanto que incluso entre mi hermana y yo la denominábamos de forma cariñosa como “el ciclón mágico” en alusión a un limpiador de moda del momento y por el brío que empleaba en limpiar todo lo que se le ponía a mano, es decir nuestras habitaciones. Cada vez que entraba en ellas “a saco”, podía arrasar con todo papel mal colocado que se encontrara en tu mesa y era posible que jamás volvieras a encontrarlo. Podías perder de inmediato el número de teléfono apuntado en un papel de una chica a la que acababas de conocer y que por supuesto ibas a llamar el fin de semana siguiente. Esto hoy en día suena raro, pero en aquellos tiempos lo más parecido a un teléfono móvil era una maleta que solían llevar los ejecutivos con una batería enorme, un teléfono con un cable unido a la maleta y que costaba medio millón de pesetas. Por supuesto inalcanzable para el común de los mortales de la época. La mujer en cuanto se enteró de mis planes futuros, se ofreció enseguida para pasar por mi casa durante mi ausencia y darle una vuelta, de paso limpiarla y así para cuando yo llegara de Sevilla, la tendría en perfecto estado de revista como se dice en el ámbito militar. Así ocurrió y efectivamente como ella contaba con llave de mi casa, se desplazó desde Madrid  a Plasencia, lo dejó todo como los chorros del oro y de paso estuvo unos días que aprovecho para visitar a mi tía Paca que en aquellos momentos vivía tiempos difíciles por una desgracia familiar.

De regreso en Plasencia y después de haber vivido unos momentos intensos en la Expo, retorné a mi actividad normal durante un tiempo que iba a ser corto pues era cierto que a partir de primeros de septiembre, disfrutaría de un largo mes de vacaciones que unido a los días anteriormente vividos en Sevilla acabarían haciendo del largo y cálido verano del 92, uno de los momentos mas intensos de mi vida. Llego el momento de rescatar el preciado tesoro de debajo de las mantas. Introduje la mano bajo ellas y enseguida la ausencia de las entradas en el lugar en que yo las había depositado. No podía ser, estaba seguro que las había dejado en aquel lugar, pero ahora no estaban allí. El nerviosismo se apoderó de mi enseguida y rápidamente comencé a retirar las mantas y todo lo que había en la estantería. ¡No estaban! Hice lo mismo con todas las estanterías del trastero y… ¡no estaban! Inmediatamente me dirigí al teléfono y marqué el número de mi madre. La primera pregunta fue directa: -Tú cuando has estado limpiando en mi casa, ¿Has limpiado en el trastero?. La respuesta fue clara y contundente: -Claro, ahí es donde más mierda tenías… -¿Y has visto unas entradas que había bajo las mantas?… esta vez contesto con pregunta: -¿Unos papelinos de colores que estaban allí to arrugáos?… -Si, esos… – ¡Pues los tiré!… ¿Pero cómo se te ocurre…? A partir de ahí ella empezó a soltar su “batería antiaérea” tan típica de las madres con aquello de: “No, si encima que una se mata a trabajar para tenerte la casa limpia”, “Encima desagradecido”, bla, bla, bla… En esos momentos solo me quedaba colgar el teléfono y comenzar a proferir toda clase de improperios, eso sí, en mi absoluta soledad que seguro aquel momento no pasó desapercibido para mis vecinos.

No había prácticamente tiempo de respuesta ante aquel descalabro en mis planes de tanto tiempo. A la vez, la radio hacía de las suyas con noticias sobre el evento y sobre todo que las entradas para el susodicho concierto estaban a 25.000 pelas en la reventa, con lo cual mi cabreo aumentaba minuto por minuto, con la certeza de que me había quedado como por arte de birlibirloque sin concierto después de haberlo planeado con tantos meses de antelación.

Admitida con el paso del tiempo, es decir unas horas más, la cruda realidad, mi mente fue adaptando mi conformidad con el hecho y asumí que ya no vería a los Dire Straits en Cáceres. Todo estaba acabado.

Al llegar el fin de semana y con un par de días libres por delante, me fui a pasar el finde al pueblo. Por aquel tiempo “la movida” estaba en la plaza Andrés Bozas o más popularmente conocida como la plazuela. Concretamente en “El Varela” que era el bar de moda y como tampoco había “botellón” ya que se consumía directamente en la calle a la puerta de los bares, pues el lugar estaba un sábado noche a reventar. Conversando entre grupo y grupo, de pronto mis parabólicas captaron algo… Una conversación de un grupo de al lado en la que podía escuchar que a un amigo, le habían invitado a una boda justo el día en que tocaba Dire Straits en Cáceres y “que putada” porque le había dado las mismas a otro amigo en común para que se las vendiera a la puerta del recinto. Inmediatamente me fui a buscar a éste, al que no tardé mucho en encontrar, le pregunté por las entradas que aún tenía en su poder, le pagué el precio de taquilla y con ellas en mi bolsillo discurrió el resto del fin de semana con tranquilidad y retorné a Plasencia para trabajar los días que me restaban hasta llegar el siguiente sábado que era el día “D”.

Todo el dispositivo previo se puso en marcha para el momento. Yo quedé en juntarme con mi hermana para la que fue el otro de “los papelinos” y otros amigos del pueblo que vendrían al concierto. Nos juntamos en casa de Mayte Fuentes, bajamos al “Tambo” que había junto a su casa y compramos los ingredientes necesarios para hacer “botellón” casero antes de irnos al concierto y “llevárnoslo puesto”. Fuimos en coche hasta “Los Castellanos” que fue el sitio donde aparcamos y de allí nos incorporamos a la gran fila de peatones que caminaban desde el interior de la ciudad hasta las inmediaciones del estadio “Príncipe Felipe”. Entramos en el recinto cuando ya llevaba discurrido gran parte del concierto de Cañizares que hacía las veces de telonero a petición expresa del mismísimo Mark Knopfler. El resto es ya parte de la memoria que uno almacena de esos días de gloria en los que el “divino tesoro” de cada cual se encuentra en su apogeo. Memoria colectiva de una generación también que asistimos al descorche de unos actos y fastos que envolvieron al país entero durante un tiempo. Y luego… El bajón de la fiesta pasada, de lo acabado, de lo gastado y del fin de los sueños. La realidad de la crisis del 93 estaba a la vuelta de la esquina y justo al volver nos encontró. Pasó el tiempo y nos recuperamos. Volvimos al burbujeo otra vez del subidón, a la ilusión del euro, a Europa, Maastrich, al tanto tengo tanto valgo, al los jóvenes “JASP”, otra vez a subir para de repente… “Crash” otra vez la puñetera crisis… ¿Es así la vida?, me temo que si, aunque de estas caídas cada vez tarda uno más en levantarse. Por ahora esa es mi experiencia vital y así os la cuento a día de hoy, mañana… no sabemos.

Anuncios

Un pensamiento en “LOS PAPELINOS DE COLORES Y EL CICLÓN MÁGICO…

  1. Hola Manolo:
    Me ha gustado mucho todo lo que cuentas, que tiempos aquellos verdad?.
    En lo referente a los papelinos que tu madre tiró a la basura, te entiedo y comprendo, pero como madre que soy , quizás yo habria hecho lo mismo porque a mi me ha pasado alguna véz con Miguel y Laura en otras cosas que para mí no creía que eran tan importantes y para ellos sí.
    Una cosa te digo, que ahora que yá eres Padre cuando pase el tiempo y no tardará mucho porque pasa muy deprisa, lo entenderás mejor.
    Bueno, me alegro mucho que al final pudieras ir al concieto con Hermi y el resto de tus amigos y disfrutaras de lo lindo. Ahora disfruta de tu Guille que el más bonito de tu casa y enseñale donde tiene que guardar las entradas para
    ver al Real Madrid, por si acaso, no le pase lo mismo que a su Papi, vale? es broma.
    Un besazo muy fuerte
    Margari

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s