LOS PAPELINOS DE COLORES Y EL CICLÓN MÁGICO…


Yo estuve allí…

El pasado 29 de agosto se cumplieron 20 años de aquello. Con el subtitulo de principio de post quedaría bien definida esta vivencia. Parafraseando a Serrat, bien diría aquello de: “Fa vint anys que tinc trenta anys”… Hace unos días, el periódico “Hoy” publicó un artículo recordando el famoso concierto de la banda británica “Dire Straits” en Cáceres. Fue el sábado 29 de agosto de 1992, dentro de la tremenda vorágine de actos y fastos que se llevaron en este pais durante ese año. Expo 92, Barcelona 92, Extremadura Enclave 92, etc. etc. Toda aquella explosión de alegría colectiva que meses mas tarde desembocó en la tremenda depresión que causó la crisis del 93. Para aquel entonces residía yo en Plasencia (Cáceres) y había agotado el divino tesoro de los ventitantos, aunque luego vino otro tesorazo de los taintantos. Salieron a la venta las entradas a primeros de mayo, con lo que éste que suscribe, el día 4 de mayo ya tenía dos entradas en su poder para cuando llegara el momento, hacer uso y disfrute de una de ellas y otra para cualquier persona que en esos días pudiera acompañarme. Como ya digo, el año 92 estuvo plagado de incidencias de uno y otro tipo en mi vida. Una de ellas fue que para el mes de junio, concretamente durante los días en que transcurría la feria de la ciudad, me comunicaron por sorpresa que tenía que desplazarme a trabajar durante 70 días a Sevilla con motivo de la Expo 92. Por lo que iba a estar fuera de mi domicilio desde el 11 de junio hasta el 20 de agosto. De todas maneras me iba a dar tiempo a llegar para asistir al concierto por lo que no tendría que variar mis planes de cara a esas fechas, pero a su vez pensé que tanto tiempo con las entradas en la cartera y de cara a los avatares que me pudieran suceder en ese tiempo, lo mejor sería dejar las entradas guardadas en mi casa hasta mi regreso de Sevilla, reduciendo así de esa manera las posibilidades de extraviarlas. El preciado tesoro debía ser guardado en el lugar más oculto de mi casa, no fuera a ser que a los “cacos” se les ocurriera entrar en mi humilde morada y lejos de llevarse la tele, el equipo de música y otros enseres que pudieran ser de valor, se les ocurriera encontrar las entradas del concierto de los “Dire Straits” y se las llevaran. Me importaba más en aquel momento esos dos trozos de papel que todo lo que pudiera tener de valor en mi casa. Encontrado el lugar seguro para esconder el tesoro, debajo de las mantas de invierno que se encontraban en un pequeño trastero detrás de una puerta de una de las habitaciones, quedaron a salvaguarda de los “cacos” que para qué, pensé yo, iban a mirar debajo de unas mantas que se veía que eran mantas simplemente…

En aquellos tiempos mi madre contaba con veinte años menos. Había sido toda su vida una mujer muy activa y trabajadora, tanto que incluso entre mi hermana y yo la denominábamos de forma cariñosa como “el ciclón mágico” en alusión a un limpiador de moda del momento y por el brío que empleaba en limpiar todo lo que se le ponía a mano, es decir nuestras habitaciones. Cada vez que entraba en ellas “a saco”, podía arrasar con todo papel mal colocado que se encontrara en tu mesa y era posible que jamás volvieras a encontrarlo. Podías perder de inmediato el número de teléfono apuntado en un papel de una chica a la que acababas de conocer y que por supuesto ibas a llamar el fin de semana siguiente. Esto hoy en día suena raro, pero en aquellos tiempos lo más parecido a un teléfono móvil era una maleta que solían llevar los ejecutivos con una batería enorme, un teléfono con un cable unido a la maleta y que costaba medio millón de pesetas. Por supuesto inalcanzable para el común de los mortales de la época. La mujer en cuanto se enteró de mis planes futuros, se ofreció enseguida para pasar por mi casa durante mi ausencia y darle una vuelta, de paso limpiarla y así para cuando yo llegara de Sevilla, la tendría en perfecto estado de revista como se dice en el ámbito militar. Así ocurrió y efectivamente como ella contaba con llave de mi casa, se desplazó desde Madrid  a Plasencia, lo dejó todo como los chorros del oro y de paso estuvo unos días que aprovecho para visitar a mi tía Paca que en aquellos momentos vivía tiempos difíciles por una desgracia familiar.

De regreso en Plasencia y después de haber vivido unos momentos intensos en la Expo, retorné a mi actividad normal durante un tiempo que iba a ser corto pues era cierto que a partir de primeros de septiembre, disfrutaría de un largo mes de vacaciones que unido a los días anteriormente vividos en Sevilla acabarían haciendo del largo y cálido verano del 92, uno de los momentos mas intensos de mi vida. Llego el momento de rescatar el preciado tesoro de debajo de las mantas. Introduje la mano bajo ellas y enseguida la ausencia de las entradas en el lugar en que yo las había depositado. No podía ser, estaba seguro que las había dejado en aquel lugar, pero ahora no estaban allí. El nerviosismo se apoderó de mi enseguida y rápidamente comencé a retirar las mantas y todo lo que había en la estantería. ¡No estaban! Hice lo mismo con todas las estanterías del trastero y… ¡no estaban! Inmediatamente me dirigí al teléfono y marqué el número de mi madre. La primera pregunta fue directa: -Tú cuando has estado limpiando en mi casa, ¿Has limpiado en el trastero?. La respuesta fue clara y contundente: -Claro, ahí es donde más mierda tenías… -¿Y has visto unas entradas que había bajo las mantas?… esta vez contesto con pregunta: -¿Unos papelinos de colores que estaban allí to arrugáos?… -Si, esos… – ¡Pues los tiré!… ¿Pero cómo se te ocurre…? A partir de ahí ella empezó a soltar su “batería antiaérea” tan típica de las madres con aquello de: “No, si encima que una se mata a trabajar para tenerte la casa limpia”, “Encima desagradecido”, bla, bla, bla… En esos momentos solo me quedaba colgar el teléfono y comenzar a proferir toda clase de improperios, eso sí, en mi absoluta soledad que seguro aquel momento no pasó desapercibido para mis vecinos.

No había prácticamente tiempo de respuesta ante aquel descalabro en mis planes de tanto tiempo. A la vez, la radio hacía de las suyas con noticias sobre el evento y sobre todo que las entradas para el susodicho concierto estaban a 25.000 pelas en la reventa, con lo cual mi cabreo aumentaba minuto por minuto, con la certeza de que me había quedado como por arte de birlibirloque sin concierto después de haberlo planeado con tantos meses de antelación.

Admitida con el paso del tiempo, es decir unas horas más, la cruda realidad, mi mente fue adaptando mi conformidad con el hecho y asumí que ya no vería a los Dire Straits en Cáceres. Todo estaba acabado.

Al llegar el fin de semana y con un par de días libres por delante, me fui a pasar el finde al pueblo. Por aquel tiempo “la movida” estaba en la plaza Andrés Bozas o más popularmente conocida como la plazuela. Concretamente en “El Varela” que era el bar de moda y como tampoco había “botellón” ya que se consumía directamente en la calle a la puerta de los bares, pues el lugar estaba un sábado noche a reventar. Conversando entre grupo y grupo, de pronto mis parabólicas captaron algo… Una conversación de un grupo de al lado en la que podía escuchar que a un amigo, le habían invitado a una boda justo el día en que tocaba Dire Straits en Cáceres y “que putada” porque le había dado las mismas a otro amigo en común para que se las vendiera a la puerta del recinto. Inmediatamente me fui a buscar a éste, al que no tardé mucho en encontrar, le pregunté por las entradas que aún tenía en su poder, le pagué el precio de taquilla y con ellas en mi bolsillo discurrió el resto del fin de semana con tranquilidad y retorné a Plasencia para trabajar los días que me restaban hasta llegar el siguiente sábado que era el día “D”.

Todo el dispositivo previo se puso en marcha para el momento. Yo quedé en juntarme con mi hermana para la que fue el otro de “los papelinos” y otros amigos del pueblo que vendrían al concierto. Nos juntamos en casa de Mayte Fuentes, bajamos al “Tambo” que había junto a su casa y compramos los ingredientes necesarios para hacer “botellón” casero antes de irnos al concierto y “llevárnoslo puesto”. Fuimos en coche hasta “Los Castellanos” que fue el sitio donde aparcamos y de allí nos incorporamos a la gran fila de peatones que caminaban desde el interior de la ciudad hasta las inmediaciones del estadio “Príncipe Felipe”. Entramos en el recinto cuando ya llevaba discurrido gran parte del concierto de Cañizares que hacía las veces de telonero a petición expresa del mismísimo Mark Knopfler. El resto es ya parte de la memoria que uno almacena de esos días de gloria en los que el “divino tesoro” de cada cual se encuentra en su apogeo. Memoria colectiva de una generación también que asistimos al descorche de unos actos y fastos que envolvieron al país entero durante un tiempo. Y luego… El bajón de la fiesta pasada, de lo acabado, de lo gastado y del fin de los sueños. La realidad de la crisis del 93 estaba a la vuelta de la esquina y justo al volver nos encontró. Pasó el tiempo y nos recuperamos. Volvimos al burbujeo otra vez del subidón, a la ilusión del euro, a Europa, Maastrich, al tanto tengo tanto valgo, al los jóvenes “JASP”, otra vez a subir para de repente… “Crash” otra vez la puñetera crisis… ¿Es así la vida?, me temo que si, aunque de estas caídas cada vez tarda uno más en levantarse. Por ahora esa es mi experiencia vital y así os la cuento a día de hoy, mañana… no sabemos.

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Amy no es Janis


El 23 de julio pasado, falleció en Londres la cantante Amy Winehouse. Sin las causas exactas de su fallecimiento esclarecidas a día de hoy, tal vez el consumo masivo de alcohol en combinación con medicamentos que pudiera tomar, la realidad es que fue encontrada muerta en su domicilio a los 27 años de edad. Durante los días posteriores al hecho, todo un río de artículos en todos los periódicos del mundo se hicieron eco de la noticia. Al hilo de ella aparecieron también toda una serie de artículos y comentarios al respecto en los cuales se comparaba la figura de Amy con la de la excepcional Janis Joplin. La coincidencia de edad entre las dos y otros cantantes y músicos como Jim Morrison, Kurt Cobain, Jimy Hendrix, y Brian Jones, casi todos ellos pertenecientes a una generación en la que el exceso en el consumo de las drogas hizo estragos, llevó a la mayoría de los articulistas a comparar la creación musical de ambas.

Evidentemente en cuanto a la calidad o gusto por sus temas, eso ya es una cuestión personal de cada cual, yo no puedo ocultar mi preferencia por Janis Joplin de la que tengo casi todos sus discos, muchos de ellos en vinilo y cuya voz susurrante me hace saltar lágrimas muchas veces a pesar de no tener ni mucha idea de inglés. Esto en realidad es igual cuando escucho a Amy porque tampoco entiendo ni papa. Es lo que tiene nuestra generación de españolitos que acostumbramos nuestros oídos musicales oyendo cantar en “guachi guachi”. En cuanto a la cantidad, no hay color, Janis produjo muchos más hits a lo largo de su carrera que Amy, eso está ahí y son números. Independientemente de la mayor llegada al público de todo el mundo, pues pienso que hoy en día es mucho más fácil llegar a ser conocido o conocida debido a la gran profusión de medios de comunicación que en los años 60 en que llegabas, sobre todo a España con mucho retraso respecto a en cuando estaba sucediendo.

Pero el fondo de mi artículo no es ese, el comparar si una fue mejor o mas prolífica que otra en cuanto a creación artística. Cuando el común de estos hechos es la muerte prematura en parecidas circunstancias, con el trasfondo del abuso o consumo excesivo de sustancias nocivas para la salud, digamos alcohol o drogas, el hecho diferencial entre ambas es la época en que se produce. La muerte de Janis Joplin ocurre al principio de la década de los años 70, con un camino iniciado en la anterior donde se produjo la gran eclosión del rock y el despertar de toda una generación a una libertad que años atrás se encontraba encorsetada por una represión producto de las costumbres sociales y vivir de cara a que pensaban los demás de ti. Los entonces jóvenes descubrían que tan solo con dejarse el pelo largo y vestir ropas diferentes o “no bien vistas”, iban a contracorriente provocando la indignación de “los carcas”. A todo esto se unió el consumo de drogas hasta entonces no consumidas mayoritariamente, si bien alguna de ellas eran utilizadas en prácticas sanitarias y a lo mejor consumidas en menor número por personal que si tenía acceso a ellas. Pero lo que si se desconocía era la consecuencia que esto iba a tener en el futuro como posteriormente pasó con la llamada generación del “baby boom” nacida en los años 60 y posteriores. Muchos de aquellos jóvenes emularon a las estrellas en cuanto al consumo de alcohol y drogas se refería. Era estar en el rollo con el famoso y tan pernicioso eslogan: “Sex, drugs and rock and roll”. Por el camino han quedado miles, tal vez millones de jóvenes que en su día se iniciaron en el consumo de las drogas y consecuencia de ello, directa o indirectamente por enfermedades terminales contraídas por los hábitos de consumo. O también por exceso, sobredosis o por alteración de sus manipuladores hasta convertirlas en un veneno.

Quien más quien menos de los que nacimos en la década de los 60, se ha dejado por el camino unos cuantos amigos de la infancia como consecuencia de esto. Es más, coincidiendo la llegada a la época juvenil coincidiendo con el final de una dictadura 40 años, la transición democrática en España y la movida de los años 80 contribuyeron a ello con mucha confusión. La despenalización del consumo indujo a muchos a entender como una especie de autorización al consumo y al manejo de las mismas con cierta familiaridad. Era estar en el rollo, el ser “enrollao”, el coleguismo, el ver en las pelis de moda todo un desparrame de porros, jeringuillas, papelinas en una ensalada aderezada con una especie de heroísmo marginal en que los delincuentes pasaron a ser estrellas a seguir y loados en canciones de moda cuyo estribillo sabía toda la población.

A todo esto, la información sobre el consumo de drogas y sus consecuencias, era inexistente. Cada cual tenía la suya, la que aprendía en el barrio, la que llegaba a los pueblos casi siempre portada por los que venían de vacaciones procedentes de la ciudad que poco a poco fue calando en la población juvenil de los pueblos. Así, en unos años comenzó a verse de  manera masiva el resultado de todo esto. Esos jóvenes “enrollaos” empezaron a ser marginales debido a la drogodependencia que les hacía delinquir. Empezaron a ser conocidos por “Yonkis”. A deambular de un lado a otro como zombies y a ser unos excluidos sociales, los que se salvaron de la muerte que se llevó por delante a una gran parte de esa generación.

Por eso digo que Amy no es Janis, porque a diferencia de los jóvenes contemporáneos e inmediatamente posteriores a la cantante americana, los de hoy en día, si han tenido información. Aparte de ver con sus propios ojos como han acabado los otros, han tenido todo tipo de campañas publicitarias en todos los medios, han podido hablar de ello sin obstáculo con padres que a la vez son conocedores de primera mano de todo lo ocurrido anteriormente en este campo, con profesores, tutores, asociaciones juveniles etc. etc. Por eso no puedo entender que a día de hoy, sigan metiéndose en el cuerpo todo tipo de drogas, ya sean duras o blandas, a mi eso me da igual, la droga droga es. Incluso se llega a probar con sustancias como el estramonio, una hierba salvaje que crece en cualquier páramo y que por ello puede estar al alcance de cualquiera de forma gratuita. Es como si ahora de repente que todo se ha encarecido por motivo de la crisis, probamos a buscar sustancias más baratas y para adentro, de cualquier manera, sin conocimiento. Quizá sea este, otro tipo de adictos. No tan visibles al exterior como han sido los yonkis, debido al deterioro físico que produce la heroína, pero lo que sigue habiendo es un goteo incesante  de personas con dependencia que llegan a los centros de tratamiento. Por eso Amy no es Janis, porque tal vez, si concluyan aquí algunas coincidencias que se podrían analizar una a una, pero quizá la mayor, es la capacidad auto destructiva que tiene el ser humano, y que me hace pensar, que a pesar de la diferencia temporal y circunstancial entre ambas generaciones, el resultado al cabo de cuarenta años, es que sigue habiendo un buen número de jóvenes, que al llegar a esa edad peligrosa que es la adolescencia, inician un mismo camino, hacia un lo que suele ser un mismo final… su propia destrucción. Pero no quiero desde aquí, caer ni hacer caer a los lectores en el desánimo de que todo está como está. También conozco historias felices de amigos que han vivido esta negra etapa, que con enorme fuerza de voluntad, y sobre todo, con el apoyo inestimable de la familia y de instituciones, han conseguido salir adelante. Por tanto, animo desde aquí a quien esté viviendo situaciones de este tipo, a intentarlo todo, a hablar con sus hijos, pero para esto si que es necesario una cosa: Ver el problema, darse cuenta de la realidad y hacerle frente. El principal problema de muchos padres ha sido siempre esa frase lapidaria: “No, mi hijo no”. Creer que los problemas de sus hijos ha sido culpa siempre de los demás… Ese es el primer obstáculo a vencer cuando te empiezan a llegar las evidencias, tomarlas en serio y actuar.

Para cerrar el post, simplemente os diré que me importaría mucho contar con vuestras opiniones al respecto. No se prodigan los comentarios en este blog y eso es lo que realmente alimenta este tipo de publicaciones. Os diré también de paso, que aunque ellas no estén entre nosotros, nos dejarán su música como legado y de la cual disfrutaremos para siempre. Y de ellos y ellas, las que no han sido famosos, pero que han estado entre nosotros pero se nos han ido jóvenes en parecidas circunstancias, os diré que para mí, como imagino que al igual vosotros, siempre estarán en mi recuerdo. Les recordaré riendo, en esos momentos buenos que nos dimos en los primeros años de juventud y disfrutando de la vida. Es con lo que me quedo.

Algunos hombres buenos.


En un día un tanto extraño en cuanto a sensaciones, por un lado la alegría por el rescate con éxito de los 33 mineros chilenos atrapados en el interior de una mina y por otro las pérdidas del excelente actor de reparto Manuel Alexandre y el que fuera mítico futbolista del Atletico de Madrid: Juan Carlos Arteche.

Para ilustrar este artículo he adjuntado una imagen en la que aparecen disputando un clásico Madrid-Atleti, Vicente del Bosque y el mencionado Arteche. Es curioso, pero entre las diferentes manifestaciones que oyes a través de los medios de las personas y familiares que conocieron en primera persona al central cántabro, me ha emocionado escuchar a una de las hijas del jugador hablar sobre las últimas palabras de su padre. Les dijo sobre todo, que fueran buenas personas. Que simples y que sencillas palabras pero cuanto recogen. Ser buena persona, tan solo eso es lo que les ha pedido el bueno de Arteche a sus hijas, algo que comparto con él que seguramente serían muchas más pero no la principal que es la afición por unos colores, él por su Atleti y yo por mi Madrid.

Sobre la fotografía que he insertado en el post, podría decir que ellos dos son quizás para mi, la imagen más representativa de la generación de futbolistas que casi crecieron conmigo. Desde 1972 que fue la fecha en la que empecé a ser consciente de lo que era el fútbol, muchos de ellos formaron parte de los distintos álbumes que coleccioné desde chico. Un Real Madrid que nunca ganaba la copa de Europa pero que casi siempre ganaba la liga con jugadores de casta  adornados  por un viril bigote que era la identidad de los hombres de esa generación. En la foto los dos lucen varoniles mostachos que acrecientan a la vez la imagen de hombres fuertes y rudos pero en ellos dos sus rostros denotan otra cosa, otro semblante que para mi es el de la nobleza.

Juan Carlos Arteche fue ya más contemporáneo en cuanto a edad pues coincidieron en una etapa en la que Del Bosque se encontraba en el final de su carrera como jugador y todavía a mucho tiempo de su espectacular etapa de éxitos como entrenador del Real Madrid primero y como seleccionador nacional después. Arteche fue más de los 80 que de los 70 y a mi en esa época me pilló en los años en que se disfrutan más de las pasiones: los veintitantos.

Pero no quiero yo centrarme en las loas deportivas de este jugador, para eso están ya los periodistas. Yo quiero opinar sobre su semblante como persona. “Buena gente” sería como yo los calificaría a los dos. De Vicente hoy en día es fácil hablar, lo ha ganado todo y cualquiera se puede hartar de escribir sobre él que es lo que cabe esperar. De Arteche yo tengo que decir que fue ese jugador del equipo contrario que no sabes por qué, pero que te cae bien. Tengo que decir también que aunque del Madrid, yo no tengo especial fobia por el Atleti, es más, siempre me ha caído bien. Me gustaban aquellos derbis clásicos de mitad de los 70 y principios de los 80 en los que alguna vez que otra nos “pintaban la cara”, ganaban ligas, tenían a Leal que con su antebrazo escayolado lanzaba las faltas como un demonio sin ser un CR7…

Él ha pedido a sus hijas que sean buenas personas y que cuiden de su madre, que sencilla y que gran petición. Ser buena persona, que simple, ser tan solo eso que poquito cuesta y que difícil es a veces serlo. Hoy en día que lo que prima por encima de todo es la competitividad, el ser más, llegar más lejos, saber más de todo que nadie, tener un curriculum atestado de masters o mediomasters escritos en “guachi-guachi” que viste que no veas… Ser buena persona en este ámbito para una gran mayoría es ser tontos o algo así. Te las dan todas en el mismo carrillo. Que poquito cuesta pero cuan difícil es ser buena persona en un mundo rodeado de información en la que lo que prima es el ser vulgar, despellejar en público, vender las miserias de tu vida por un puñado de euros y además con suerte hasta puedes ser nombrado “príncipe del pueblo” o su homónima en femenino. Hasta es posible que si te presentaras a unas elecciones, tuvieras el número de votos suficiente como para influir en los designios políticos del país. En medio de todo esto, el bueno de Juan Carlos le pide a sus hijas que sean buenas personas, tan solo eso…

No quiero extenderme más en esto, tan solo un motivo para reflexionar sobre la forma de vivir y que en el fondo comparto con él, la idealidad de vivir como una buena persona. Puede ser que a veces de manera inconsciente uno puede hacer el mal a alguien y no darse cuenta de ello, pero para eso está el pedir perdón, al igual que perdonar cuando te han hecho daño pues igualmente lo han podido hacer de manera inconsciente o no, pero me da igual. De pensar aquello de: “Si dicen que dizan, mientras no hazan…” Yo quiero pensar que “to er mundo es güeno”… ¿Por qué no? Soy más feliz así, más tonto… a lo mejor, pero más feliz, me da lo mismo.

Espero Juan Carlos que cuando te juntes por ahí arriba, si es que hay algo… con la buena gente que “se nos ha ido diendo”  disfrutéis de vuestra buena compañía, podréis jugar un partidito con muchos colegas que también se han ido, unas risas con los merengones y colchoneros que seguramente continuarán con sus piques, sus chistes y chascarrillos… Ahí estará mi tío Luis, atlético de siempre, extremeño y carabanchelero y sobre todo un cachondo mental que te hará soltar más de una risa. Y sobre todo sigue dando ese buen consejo: Ser buenas personas.

Descansa en paz… ¡Peaso de Central!

¡Hair!


Ha llegado a mis manos en los últimos días un nuevo ejemplar de “Azagala” con nuevos artículos como siempre y de los que últimamente llevo un tiempo sin remitir a la misma. Para un alburquerqueño que vive fuera del pueblo, esta publicación al igual que ha sido y es “La Glorieta” en años pasados, es una fuente que nos proporciona noticias más o menos buenas, pero en definitiva lo que cuenta son las novedades que por ausencia no nos enteraríamos al vivir fuera de allí. Por tanto te sueles enterar de las necrológicas, de las festivas, de las políticas, de las sociales y de otras que unas más que otras te pueden conmover o hacer pensar. A la vez muchas de estas noticias se ven refrendadas muchas veces por su presencia en los medios de comunicación regional que uno sigue a veces o también últimamente por la presencia de las mismas en las diferentes redes sociales que inundan internet.

Como ya sabéis desde hace tiempo, este que suscribe es digamos un tanto aficionado a los medios que proporciona la red. Tanto en el blog que tenéis a vuestra disposición siempre para leer lo que en él se publica y además os invito también a participar en el mismo en forma de comentarios que podéis hacer a los diferentes artículos que publico. Y otra forma de comunicarme que últimamente pongo en práctica es utilizando el “Facebook”. Por medio de esta red social he retomado contacto con muchas personas conocidas con las que hacía tiempo había perdido el contacto. Personas conocidas a lo largo de la vida en unos sitios u otros por los que he ido viviendo y entre los que se encuentran por supuesto, gente de Alburquerque. Luego por relaciones de unos con otros, de otras con unas y demás posibilidades de interconexión que ofrecen los diferentes contactos, llegas incluso a como yo digo indagar por curiosidad en las diferentes amistades con las que cuentan unos y otros por eso de que al fin todos los humanos somos un poco cotillas y ves incluso sus fotos, claro, esto es así porque dichas personas tienen permitido el acceso a las mismas. Dicho esto, os comentaré que esas mismas imágenes que estaban en Azagala las encontré disponibles en la red y me permití el atrevimiento de descargarlas para utilizarlas también como ilustración de este artículo que publico en el blog.

El artículo de referencia en la revista es el de la noticia de la reunión de un nutrido grupo de personas con motivo de la celebración del veinticinco aniversario de la boda de Salvador Bozas (Salvi) con Soledad. Resulta para mi entrañable este artículo y observar las imágenes con que se ilustra, al mismo tiempo que cotejo también las que se pueden ver en el “fisbuc”. En ellas aparecen una serie de personas todas ellas de Alburquerque o vinculadas a este pueblo, de esos que uno dice que lleva conociendo de toda la vida. Para una persona que vive fuera es un poco más difícil recordar los nombres de los mismos pero a la pregunta de: ¿conoces a tal o a cuál? uno suele responder que los puede conocer de vista. Pero a lo que voy, es que yo a casi todos puedo ponerles nombre. Porque la gran mayoría de ellos han crecido conmigo, con algunos he compartido juegos de infancia cuando he visitado Alburquerque, con otros ya de mayor, los primeros escarceos de juventud, con todos en general vivencias de las que nos brinda la vida. Pero a la vez vas viendo como cuando hace tiempo que no ves alguien, como le va transformando el tiempo que también te va transformando a ti. Y te llegan más y más recuerdos.

Al ver en estas fotografías a Fernando Manzano junto a Salvi, me hace recordar una historia en concreto y en la que ambos participaron. Ahora mismo si tuviera que titular ese relato le pondría: “Hair”, en alusión al musical de principios de los años 70  que posteriormente fue llevada a la gran pantalla y que yo hoy gracias a “la internet” y estas cosas de las descargas que tanta polémica traen, he podido recuperar y disfrutar otra vez viéndola. Corría por entonces el verano de 1981, Salvi como narra el artículo de “Azagala”, era todo un “sex symbol” del momento, Juan hacía por aquellas la mili, Japaca y Conchi inseparables en todo momento y yo como cada verano, lo pasaba en Alburquerque, con la diferencia de que ese año lo hacía con coche propio, un inmejorable “Simca 1000” que un tiempo antes y después de que una vecina de Madrid me lo regalara al haberle prohibido el médico conducir. Yo había puesto ese coche a flote haciendo uso entonces de mis frescos conocimientos de mecánica. No recuerdo como llegó hasta nosotros la idea de vestirnos de “hippies”, pero el caso es que un buen día de agosto y esto era mucho antes de que por Alburquerque prendiera la mecha del festival medieval que hace que muchos cada año por esas fechas cambien sus indumentarias normales por las de época, decidimos vestirnos con esa caracterización y viajar a alguno de los pueblos de al lado. Los componentes de aquella “trupé” que una de aquellas tardes iniciamos la extraña aventura, éramos Salvador Bozas (Salvi), Fernando Manzano, Juan Santos, Manuel Negrete, Paqui Santos, su prima Conchi y este que suscribe. Decidimos que el pueblo a visitar o por el que empezar la ruta iba a ser Herreruela, por lo que nos pusimos de acuerdo en viajar en mi coche y el de Fernando Manzano que tenía por aquel entonces, un Renault 4L. La primera parada que hicimos fue en la “Cañá Boyá”, donde algunos aprovecharon para vestirse, mientras que otros como yo ya lo habíamos hecho antes de salir de casa. El viaje fue largo ya que la carretera de Herreruela no presentaba el aspecto que presenta hoy en día. Era una carretera estrecha, con curvas peligrosas en el puerto del “Torrico de San Pedro”. Tal era el temor de la ruta,  que la gente en el pueblo siempre hablaba de la peligrosidad de esas curvas, hasta el punto de que al llegar a ese lugar, notamos los que viajábamos en el primer coche, que era el mío, observamos que Fernando Manzano se quedaba muy rezagado, poco después observamos esperándole que al llegar al centro de la curva, éste detenía su vehículo y posteriormente reanudaba la marcha, al interrogarle por qué hacía esto, nos respondió que: “la gente decía que esas, eran unas curvas muy peligrosas…” Llegamos a Herreruela y nos dispusimos a tomar algo en alguno de los bares de la localidad que eran tres. Decidimos entrar en el que menos gente había, concretamente en el que lo hicimos no había nadie. Daba la casualidad de ese mismo día emitieron por tv el primer capítulo de una serie sobre el “Clan de los Manson”, unos hippies que años antes habían asesinado a los asistentes a una fiesta en casa del cineasta americano Román Polanski, entre las que se encontraba su esposa la actriz Sharon Tate. Al principio estábamos solos en el bar, pocos instantes después varios niños del pueblo comenzaron a pasar por delante de la ventana y miraban hacia el interior de lugar donde nos encontrábamos nosotros. Poco a poco el bar comenzó a llenarse de gente e instantes después el local se encontraba totalmente abarrotado. Algunos de los presentes miraban a la televisión en la que se emitía la serie y a la vez giraban su mirada hacia nosotros con desconfianza. Pasado un tiempo salimos de aquel local y nos dirigimos hasta donde teníamos aparcados los coches. Las personas que se encontraban sentadas a las puertas de las casas tomando el fresco, llamaban a los niños con cierta urgencia y les mandaban recogerse en sus casas. No nos dio tiempo a más ni a saber cómo hubiesen sido posteriores reacciones de los lugareños ante la presencia de unos visitantes extraños con esas “pintas”.

El siguiente destino de esa “aventura” fue la población de Aliseda. Hasta allí llegamos con nuestros vehículos y aparcamos en la plaza de la iglesia. Cuento esto recordando de memoria aquel lugar pues en todos estos años después no he vuelto a entrar en el interior de esa población por la que sin embargo transito con frecuencia cada vez que viajo de Madrid a Alburquerque o viceversa. Cercana a ese lugar se encontraba la discoteca a la que nos dirigimos después de preguntar por su ubicación a un lugareño. Al llegar a la misma estaban a punto de cerrar, con poca gente en su interior. Los pocos que allí se encontraban nos miraban con curiosidad y el discjokey empezó a poner música “heavy” nada más vernos entrar. Al cabo de un rato el local empezó a llenarse de gente y nosotros éramos el centro de atención de todas las personas que allí nos encontrábamos. Salvi, Manolín Negrete y yo nos pusimos a hacer como que tocábamos el piano contra la pared después de haberlo hablado entre nosotros y poco después observamos cómo hacían lo mismo que nosotros algunos lugareños. Después con más cachondeo empezamos a hacer chorradas que al poco tiempo eran imitadas por más chicos y chicas que al mismo tiempo empezaban a sentirse más modernos…

Finalizó la sesión de discoteca ya de madrugada, seguramente en torno a las seis de la mañana y al dirigirnos a nuestros vehículos, observamos la presencia junto los mismos de la pareja de la Guardia Civil. Llegados al lugar, los guardias nos pidieron la documentación a lo cual accedimos. Seguramente estos habrían sido avisados de la presencia de extraños visitantes sospechosos de alterar de alterar la tranquila convivencia de los vecinos del lugar. Una vez identificados, subimos a nuestros coches y tomamos el camino de regreso a Alburquerque después de una larga noche de aventura. Dos días después repetimos la experiencia viajar a otro pueblo de la misma manera. Esta vez lo hicimos en un solo coche por la ausencia entre otros de Fernando y Negrete, nos dirigimos a la localidad de Santiago de Carbajo. También fuimos recibidos con expectación y curiosidad pero a diferencia de la desconfianza de los habitantes de los otros pueblos que habíamos visitado, los vecinos de Santiago nos acogieron bien, en algunos sitios nos ofrecían comida porque según ellos: “vosotros tenéis que estar pasando mucha hambre por ahí”, nos decían a la vez que nos servían unos bocadillos y algunas bebidas. Por la noche regresamos a Alburquerque y dimos por finalizada la segunda excursión de este tipo que fue la última ya que en breves días llegaron las ferias de septiembre y después de estas como casi siempre el regreso a Madrid por mi parte y a los quehaceres de cada uno los demás.

Una de mis “joyinas”


Muchas veces pensando en escribir algo diferente a los cuentos y relatos que publico en este sitio de vez en cuando, pienso en los diferentes temas que puedan interesar a los lectores del mismo. De vez en cuando he pensado en escribir sobre mi experiencia en el camino de Santiago y publicar una serie de fotografías de los sitios por donde fui pasando, otras sobre algunos hechos que han ocurrido y que me han hecho pararme a pensar en muchas cosas que nos rodean, en fin de muchas y muchas cosas que se pueden escribir. En realidad no quiero apartarme mucho de mi relación con el mundo de los cuentos, pero de vez en cuando publicaré algo diferente, eso sí, relacionado siempre con vivencias personales.

Hoy quiero hablaros de mis “joyinas”, de esas cosas que siempre uno ha guardado celosamente y que con el paso de los años cobra un especial valor. Puede ser cualquier cosa, pero seguro que todos siempre tenemos una “joyina” guardada y esperando que llegue alguien que sepa valorar estas cosas para mostrarsela orgulloso esperando de aquella persona el reconocimiento de su valor. De un valor que realmente no es económico, sino sentimental que siempre es más valioso. Y que mejor medio que un sitio como este al que llegará mucha gente, alguno expresamente, otros de paso y otros de casualidad. Unos le darán el valor que tiene, a otros simplemente les será indiferente, pero siempre habrá ese “alguien especial” a quien le mueva su fibra sensible.

Quiero hablar de un disco. De un disco que lleva conmigo ya unos pocos años, tantos como veintidos años que hace que lo adquirí. “Sonetos amorosos portugueses” es el títuloSonetos amorosos portugueses de "Coup de soupe" del mismo y pertenece al grupo cacereño “Coup de soupe”. Un claro exponente musical del Cáceres de los años de la “movida”. Cuantas noches en el “Rita” o en “La machacona” habrá sonado el mismo con letras tan tarareadas a coro por cientos de estudiantes y no estudiantes que alargaban la noche cacereña hasta clarear el día.

El disco se grabó en septiembre de 1986 en los estudios “Microsonic” de El Escorial (Madrid) y salió a la venta seguramente a finales de ese año o principios de 1987. Evidentemente yo lo tengo en vinilo y creo que solo se editó en ese formato, pero ese dato ya no lo tengo.  El grupo lo formaban Tommy Berjoyo (teclados), Juan José Narbon (bajo y percusión), Aurelio L.P. Palomino (batería, percusión y coros), Abelardo Martín (guitarras y coros) y Juan Carlos M. Candela (voz y coros).

El L.P. tiene cinco cortes por cada cara y la canción que abre el mismo en es: “Mucho habías bebido tú hoy” y entre alguno de los pasajes de su letras podemos encontrar… “la otra noche me dijiste muchas cosas, alguna de ellas eran un tanto graciosas, la otra noche me dijiste mira la iglesia se mueve”…. el estribillo era algo así como: “uhhhh, mucho habías bebido tú hoy”. Esta canción la recuerdo especialmente en esas largas noches de vaso largo y risas y muchos muchos abrazos… En la primera cara le siguen a este primer corte “Robot”, con el corazón de plástico…, “Lusitania Expreso” con dos alemanas en el andén que están esperando el tren…, “Las lágrimas de un chorizo”, yo te miré con asombro, tú te encogiste de hombros… y cierra la cara “A” del disco “Nunca”, nunca nos habíamos besado en un bar, y mirarte a los ojos aunque hubiera luna llena… Parte trasera del disco

El primer corte de la cara “B” del disco es “Borracho en el hogar”, son solo dos copitas cariño, son solo cinco minutos de retraso, no es para ponerse así… “¡Uf que calor!”, por la selva del Japón encontré a un viejo explorador, iba en busca de las minas del rey Salomón… “Portland”, paseando el acantilado he visto bancos de peces asustados… “La sonrisa perfecta”, es tan facil de hacer, es tan facil de hacer, la sonrisa perfecta… “Cuando tú caminas”, cada vez que yo te veo caminar, cada vez que yo te veo sonreir…

Ahora mientras escribo, escucho estas canciones y me llevan a un montón de recuerdo y de imágenes que no puedo evitar pues al fin y al cabo forman parte de mi vida al igual que de otros muchos y muchas que teníamos veintitantos…

Hace algún tiempo recabé información por estos medios de la red sobre ellos y la verdad que no hay mucha. Incluso hay publicado un enlace que se llama “Te acuerdas de la movida cacereña” y que abre la información de “el periodico extremadura” en la que destacaba que hace algunos años se celebró en varios locales de Cáceres una muestra de “Cuando Cáceres era moderna” y en la que hubo incluso algun concierto de componentes de estos grupos que agitaron la vida cultural de esa ciudad durante el periodo de 1984 a 1989 y que incluso no envidiaba para nada a la movida que se vivía en Madrid. Alternaron alguno de ellos la presencia en “Coup de soupe” con otro grupo también cacereño “La cena está servida” y durante esos años tocaron en directo en muchos de los locales existentes en La Madrila y aledaños.

Así pues esta es una de mis “joyinas escondías” que tengo yo ahí guardada y que siempre que puedo le pego una vuelta al giradiscos y canto todas esas canciones como te podría contar cualquier cuento, viviéndolas de principio a fin. Así que si os queréis animar a contar alguna anécdota de las vividas en esa época, si estuvistes en algun concierto, en Alburquerque hubo uno en la plaza de toros con varios grupos que todavía recuerda mucha gente con Gabinete Galigari, Glutamato Yeyé y un grupo portugués que se llamaba Xutos e puntapés o algo parecido podéis escribir algun comentario al respecto.

Ahora os dejo algunos enlaces que he ido encontrando por la Red con temas de este disco:

¡UF, QUE CALOR!

LAS LAGRIMAS DE UN CHORIZO

BORRACHO EN EL HOGAR

PORTLAND

Sitios donde he actuado


CENTROS EDUCATIVOS:

Ntra. Sra. De Loreto de Madrid, C.E.I.P. Pío Baroja de Coslada (Madrid), Centros de Educación Infantil “Andarines” de Arganda del Rey (Madrid), San Ramón y San Antonio de Madrid, Siglo XXI de Madrid, Gamo Diana de Madrid, C.E.I.P. República del Paraguay de Madrid, C.E.I.P. García Lorca de Madrid, C.E.I.P. Isabel la Católica de Colmenar Viejo (Madrid), Colegio Menesianos de Madrid, C.E.I.P. Alhambra de Madrid, C.E.I.P. Ciudad de Columbia de Tres Cantos (Madrid), C.E.I.P. Julio Pinto de Tres Cantos (Madrid), Colegio “Marqués de Vallejo” de Valdemoro (Madrid), Colegio Miguél Delibes de Parla (Madrid), I.E.S. “Sáenz de Buruaga” de Mérida (Badajoz).

HOSPITALES y FUNDACIONES:

Hospital Niño Jesús de Madrid, Hospital Infanta Leonor de Madrid, Hospital Clínico San Carlos de Madrid, Residencia de Mayores “Domus” de Madrid, Centro de Mayores de Coslada (Madrid), Fundación “NAIF” de Madrid, Residencia de mayores San Diego y San Nicolás de Pozuelo de Alarcón (Madrid), Residencia de Mayores “Dr. González Bueno” de la Comunidad de Madrid de Valdelatas (Madrid).

BIBLIOTECAS, CENTROS CULTURALES, LIBRERIAS Y OTROS:

Centro de Educación de Adultos de Getafe (Madrid), Centro del niño de Griñón (Madrid), Centro Cultural Canillejas de Madrid, Colegio Mayor “Fernando Abril Martorell” de  la Universidad Carlos III de Leganés (Madrid), Biblioteca Pública Municipal de El Molar (Madrid), Biblioteca Pública Municipal de Navalcarnero (Madrid), Casa de Cultura de Villamantilla (Madrid), Centro F.P. “José Ramón Otero” de Madrid, Centro Cultural “Paco Rabál” de Madrid, Librería “Leo-Leo” de Madrid, “Cuentacuentos setero” de Quer (Guadalajara), Centro Social “Seco” de Madrid, Maratón de los cuentos de Guadalajara (2008), Círculo de Bellas Artes de Madrid, Festival Medieval de Alburquerque (Badajoz), Encuentro de Juglares de España en Sahagún (León), Biblioteca Pública de la C.A.M “Rafael Alberti” de Madrid, Biblioteca Pública de la C.A.M. “Manuel Alvar” de Madrid, ambas dentro del “Ciclo de Narradores Noveles” en el marcó del festival “Un Madrid de Cuentos 2009”, Fórum de la “FNAC” de Callao (Madrid) en la presentación de la Red Internacional de Cuentacuentos (R.I.C.), Bibliotecas Públicas Municipales del Ayuntamiento de Madrid en La Vaguada, Vallecas Villa, Las Rosas, San Blas, Arganzuela, Ascao, Puente de Vallecas, Carabanchel Bajo, Barajas (G. Fuertes) y Chamartín (D. Alonso), Biblioteca Pública de Villarta de San Juan (Ciudad Real). Biblioteca Pública de “La Data” de Plasencia (Cáceres), Biblioteca Pública de “San Miguel” de Plasencia (Cáceres), Centro de Ocio Joven de Arganda del Rey (Madrid), Biblioteca de la C.A.M. Luis Rosales (Carabanchel), VII Festival “Cuentos al amor de la lumbre” en Vianos (Albacete) organizado por Diputación de Albacete.

TEATROS, CAFÉS Y BARES:

Sala “Artespacio Plot-Point” de Madrid, Sala “Café-Café” de Pinto (Madrid), Café “Los cuentos de la Luna” (Logroño), Café “La Flauta Mágica” de Madrid, Bar “Tijuana” de Alcobendas (Madrid), Tetería “La Casa Encantada” de Alcorcón (Madrid), Bar “La Trbd” de Madrid, Bar “La Fontana” de Madrid, Taberna “La Angarilla” de Alburquerque (Badajoz), Pub “El Pirata” de Horcajo de los Montes (Ciudad Real), Bar “El Gran Vuelo” de Madrid, Bar Chill-out “Esvedrá” de Méntrida (Toledo), Irish Tavern de Daganzo de Arriba (Madrid), Sala “Escalera de Jacob” de Madrid (1º Certamen “Escalera de Cuentos” 2º clasificado).

CURRICULUM ACTUALIZADO

Ha muerto “Barrunta”


  Hace unos días, conversando por teléfono con mi madre que se encuentra pasando el verano en Alburquerque, me comentó que había fallecido Juan “El Barrunta”. Y como en estas conversaciones de la gente de los pueblos, en las que generalmente se comenta a la hora de valorar a las personas, que es casi siempre cuando dejan este mundo, por la cantidad de gente que acude al sepelio del finado. Me dijo entonces, que había ido mucha gente al entierro, porque era una buena persona.

  Yo personalmente no le conocía mucho, la verdad, pero siempre estuvieron presentes “los barruntas” en las conversaciones de mi familia desde pequeños, ya que mi tía Felipa les conocía mucho y precisamente, un poco a instancia de ella y otro poco a mi particular interés, por hacer llegar por estos medios de la red, la difusión de las noticias hasta no se sabe donde… pero como ella me dijo, “a ver si con esto de la interné, le llega la noticia a Asunción Balaguer”. Ella que ultimamente esta muy al tanto de los articulillos que escribo yo en este blog y que en ocasiones me publica la revista “Azagala” de Alburquerque, mostraba este especial interés por ver si por este medio le pudiera llegar la noticia del fallecimiento del “Barrunta” a la viuda del gran actor que fué, Paco Rabal. ¿Y qué tiene que ver este casi anónimo personaje de un pueblo como Alburquerque, con Paco Rabal?, pues eso que casi todo el mundo conoce en Alburquerque, quizá sea desconocido para gran parte de los lectores de este medio que no sean naturales o relacionados familiarmente con mi pueblo. Y eso en parte, es lo que yo quiero contaros con estas líneas, la relación que unió a una serie de personajes de esta población, entre ellos, mi tía Felipa, que provocó el contacto entre Juan “Barrunta” y Paco Rabal, e inspiró la creación de un personaje de cine, que está  en la memoria de muchos españoles y que incluso el actor vistió sus ropas originales cedidas por “el Barrunta”, para dar vida en la ficción a “Azarías”, en la pelicula “Los Santos Inocentes”, dirigida por Mario Camus en el otoño de 1984 y en las que Alburquerque y su término municipal, fueron unos de los sitios donde se rodó esta famosa pelicula.

  El encuentro se produjo una tarde de verano o quizá acabando el verano, como cuenta el propio Paco Rabal en el pregón de las fiestas que dió unos años más tarde en Alburquerque y que publica la revista cultural “La Glorieta” en su número 52 de septiembre de 2001. Aconsejado por el propio Mario Camus, se dió una vuelta por Extremadura en busca del personaje, se su ropa original y si era posible… “llevarse su propio corazón, pero sin arrebatárselo, claro. Pedírselo prestado o hacerse un implante imaginario”.

  Llegados él y su esposa Asunción a Alburquerque, se sentaron a tomar la sombra en un banco de la plaza.  Sigue diciendo el actor: “Pasó por allí una mujer de aspecto bondadoso y de buen ver, falta de coquetería pero no de gracia y candor. Me reconoció y curiosa me preguntó qué hacíamos mi mujer y yo allí sentados de repente en la plaza de su pueblo. Era Felipa, la admirable Felipa. Le conté el motivo de mi visita y enseguida me dijo: “Yo conozco al hombre que usted busca, el Barrunta”. Y diciéndome que el camino hacia la finca de Barrunta y su familia era muy malo, camino casi de herradura, inquirió al alcalde para que este me proporcionase un taxi. Éste, muy atento, lo hizo enseguida con afecto y simpatía, y hacia allí nos encaminamos, siempre acompañados de la bondadosa y dulce Felipa”.

  Felipa les guió hasta la finca y fueron recibidos por este, como sigue diciendo el mismo Paco Rabal… “enseguida se nos presentó con la hidalguía del generoso anfitrión que nos recibiera en los salones de su castillo. Nos ofreció cuanto tenía: manzanas, naranjas, tomates… flores para mi  mujer, ¡que sé yo! Y cuando le dije el motivo de mi viaje y lo apropiado de su vestimenta, rápidamente se quitó su chaqueta llena de remiendos, y tendiéndomela, me dijo: “Es suya”. “Gracias amigo, ¿y los pantalones?”. “También, también, pero…” y me hizo un seño como diciéndome: “hombre, que hay mujeres”. Entonces su hermana nos anunció: “Tiene otros más viejos y quizá le sirvan a usted mejor”. Y rápidamente tiró del colchón de la cama para arriba y, en efecto, sacó un pantalón con más remiendos y parches todavía. “¡Estupendo! Y ya ¿Por qué no me das la gorra, las albarcas y la camisa…?”. Y él, con una sonrisa inocente y generosa, me iba dando, una a una, las piezas que vistieron de una manera tan real a mi personaje. Luego hablamos y volví otro día y algunos más… y me fue descubriendo su hermoso corazón, su pureza… Parecía mentira que de aquel enorme corpachón pudiera emanar tanta ternura y tanta bondad”.

  Cuenta el actor, que otro día que fue a visitarle, cuando ya había comenzado el rodaje de la pelicula, le acompañaba un sobrino suyo y utilizando los servicios de otro taxi, llegaron a embarrancar el vehículo por el mal estado del camino y el efecto de la intensa lluvia y alguien acudió a llamar a “Barrunta”, que con la ayuda de una mula y empujando aquel coche con todas sus ganas, pudieron salir del atolladero. Al volver la cara hacia su sobrino, observó como de los ojos de éste se desprendían dos lágrimas, y un poco alarmado por la situación le preguntó qué le pasaba y su sobrino le dijo: “Tío, yo no sabía que había en el mundo gente tan buena como Barrunta”.

 Hará el próximo Noviembre, veinticuatro años que se llevó a cabo el rodaje de la película, en las localizaciones de Alburquerque. Me acuerdo entonces, pues en aquellas fechas pasaba yo largas vacaciones en Alburquerque y una de estas temporadas coincidió en aquellas fechas. Era un otoño de nieblas y constantes lluvias, con el campo ya totalmente teñido de verde intenso, de ese verde que hace de esta zona un lugar con unos paisajes increíbles sobre todo para la gente que piensan que Extremadura es un desierto, que no son pocos en el resto de país, que no habiendo visitado núnca esta región, piensan que debido a las altas temperaturas que estan acostumbrados a escuchar en los informativos, esta zona sea poco mas o menos que el norte de África. Había un movimiento diferente en Alburquerque aquellos días y se notaba la presencia de los actores en sus calles, que aúnque la mayoría se hospedaban en Badajoz, casi siempre al caer la tarde, una vez finalizada la jornada, se reunían en “Tegamar” y tomaban algo en sus mesas. Otros días incluso no se podía rodar debido a las condiciones climatológicas y se les veía más. Para el estreno de la película en uno de los muchos cines que había entonces en la Gran Vía, no me acuerdo ahora el nombre, le envió dos entradas a mi tía que esta nos cedió a mi hermana y a mi que vivíamos en Madrid y allí nos pudimos encontrar a más gente del pueblo que si había venido, no recuerdo ahora muy bien a nadie más que a la figura de Martín Bargón, porque como ya digo, han pasado veinticuatro años, pero de los pocos recuerdos que quedan en mi memoria, tengo que decir que en la escena donde Azarías cuelga por su cuello al señorito Iván de aquella gran encina, todo el cine se levantó de los asientos jaleando la acción como si se tratara de un gol de cualquier equipo de futbol de los que dan los partidos por la televisión. Había acumulado tal cantidad de odio el personaje a lo largo de la película, que quiero destacar bajo mi punto de vista, el gran papel de Juan Diego, que quizá sobrepasado por el gran papel de los otros dos personajes, Paco “el bajo” y Azarías, quedó un poco más en segundo plano. Sin duda, se trató de una película con un reparto excepcional que meses más tarde, su éxito se vio premiada  en el festival de Cannes. Por supuesto la ovación al final de la sesión, fue una de las más largas que yo recuerdo en cualquier acto de los que he asistido, que más tarde se vería confirmado con el éxito de taquilla y con el recuerdo que hoy perdura, de una de las mejores películas del cine español de todos los tiempos.

  De su estancia en Alburquerque, Paco Rabal hizo buenas amistades que me consta, perduraron durante años, y digo que me consta porque alguna vez que tuvo la ocasión de volver por la zona, se pasó a visitar a la gente que había conocido en Alburquerque. A mi tía Felipa la llamaba de vez en cuando para ver como estaba y cada vez que pasó por el pueblo, la visitó.

 Diría el gran actor, que el personaje de Azarías,  parió su carrera como intérprete y retomando el hilo del principio del artículo, estaba inspirado en ese “hombre bueno” que fue Juan “el Barrunta”. Esa buena gente que da todo lo que tiene sin esperar nada a cambio, algo que extraña de tal manera en esta sociedad nuestra de hoy en día, que hasta parece que son de otro mundo, que son “marcianos” en este momento en el que las ambiciones y las vanidades de cada cual, tienen que imponerse sobre los demás porque si nó, “parece que uno es tonto”. Hay que aprovecharse de los demás, hay que ser más listos que los demás, hay que tener mejores cosas que los demás, hay que arrimarse aquí, allá, con tal de conseguir el provecho propio a costa de lo que sea, los valores han pasado a ser meras utopías. Yo también tengo a una de estas personas cercanas, mi tía Felipa, por eso creo que congeniaba tan bien con Juan “el Barrunta”. Son personas cuyas almas son como el de la milana, vuela libre, sin pensar en mal, a veces enfurruñadas en algún que otro gesto con alguien en concreto, pero seguro que ese alguien necesita algo de ella, no se lo va a pensar para hacer lo que haga falta, porque cuando se trata de dar o hacer un favor a quien sea, y se va a desvivir por ayudar.

  Y quiero terminar de glosar su recuerdo con la imágen que yo tengo de él desde que era “chiquinino” como decimos en el pueblo, siempre le recordaré llegando a la plazuela y subiendo por mi calle, montado en su mula y unos metros más atrás, su sobrino llevando siempre en sus manos una gran bicicleta en la que núnca le vimos montado los niños de la calle. Alguna vez tuvimos la tentación incluso, de espiarles para ver si el sobrino “del Barrunta” se montaba en la bicicleta, pero no llegamos a decubrir núnca “el gran misterio”.

  Para el final os dejo unas coplas improviadas que Paco Rabal dedica a Alburquerque en el pregón de las ferias del año 1.996

Luis Landero me lo pide e improviso de repente.

Tiene razón el paisano, tiene razón Alburquerque.

Una ciudad de prodigios, que se me quedó en la frente

y en el corazón hermano, para hoy y para siempre.

Quisiera como el Barruntas, ser vuestro santo inocente,

como la Felipa y Javi y Victoria, madre fuerte,

como Martín y Gabina, donde comía caliente,

y Ciriaco, el bar Castillo, el nombre que nunca muere.

Los alcaldes que pasaron mientras yo estuve ausente

y todos telefonearon a Madrid para volverme.

Si esta noche estoy aquí, alburquerqueños valientes,

y si me voy tan deprisa, sabed que duermo en el vientre

de este pueblo que parió, mi carrera como intérprete.

Salud para Mario Camus, a Delibes, a la gente,

que cuando iba hacia la finca, al amanecer de noviembre,

me paraba en la taberna a beber aguardiente.

Un recuerdo a los amigos que se fueron y me duelen

y a los que estamos, no falte ni la salud, ni la suerte.

Barruntas serás Barruntas y yo “Azarías” para siempre.

Gracias por haberme dado, razones que me sostienen.

A ver si vengo otro año a divertirme en Septiembre.

Y a decirle a Isabel Gemio, si vendrá el año que viene,

que aquí vendré a darle un beso, se peine como se peine.

  Descanse en paz pues, el espíritu de la milana bonita, que vuele libre al son de los tambores en el azul del cielo alburquerqueño y quede por siempre el alma de esa gente buena como ellos. Dale un abrazo al de la boína si te lo encuentras donde sea.

NOTICIA EN EL DIARIO “HOY”